

En visperas de mi cumpleaños -según el calendario-,
con un inventario que cabe en mis dos manos, les escribe el mismo niño
que nació hace ya casi tres décadas.
Frente a un espejo embustero que pretende convencerme
de que soy ese individuo regordete que se asoma con mirada infeliz
yo me empeño en ser el mismo niño de siempre; el que fue hombre
a los quince y adolescente a los treinta;
el entusiasta de las causas perdidas, el que tiene más ojos que amigos.
Sigo inmerso en videojuegos, en dibujos animados,
en porros a escondidas; el mismo que no supo ser marido,
el padre irresponsable; incapaz de poner potaje en mi mesa,
el desertor empedernido.
De regalo: un "sonrisero", una piñata con la imagen del
idiota del espejo y un garrote que la acaricie. De regalo,
a falta de recursos e inspiración, un vaso con agua y estas
líneas que garrapateo apurado.
Este 18 de Diciembre propongo un brindis por el que
escribe estas sandeces, el soñador de plumas de burros,
el infante trasnochado que tres décadas después se aferra
a la niñez. Por el hombre de la perenne pubertad. Salud!
con un inventario que cabe en mis dos manos, les escribe el mismo niño
que nació hace ya casi tres décadas.
Frente a un espejo embustero que pretende convencerme
de que soy ese individuo regordete que se asoma con mirada infeliz
yo me empeño en ser el mismo niño de siempre; el que fue hombre
a los quince y adolescente a los treinta;
el entusiasta de las causas perdidas, el que tiene más ojos que amigos.
Sigo inmerso en videojuegos, en dibujos animados,
en porros a escondidas; el mismo que no supo ser marido,
el padre irresponsable; incapaz de poner potaje en mi mesa,
el desertor empedernido.
De regalo: un "sonrisero", una piñata con la imagen del
idiota del espejo y un garrote que la acaricie. De regalo,
a falta de recursos e inspiración, un vaso con agua y estas
líneas que garrapateo apurado.
Este 18 de Diciembre propongo un brindis por el que
escribe estas sandeces, el soñador de plumas de burros,
el infante trasnochado que tres décadas después se aferra
a la niñez. Por el hombre de la perenne pubertad. Salud!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada