
Me has pedido sencillez, por eso ésta va
sencilla y fácil, sin prestidigitación.
Porque fácil es hablar de lo sorprendido
que me han dejado tus besos ¿Quién iba
a imaginar tanta dulzura en tus labios;
quién se atreve a hablar de mieles y rosas
sin haber probado tus besos?
¡Qué fácil se me hace hablar de alegría
después de tenerte en mis brazos!
Sencillo se me hace recordarte encima
de mí, jugando a besarme, amagando la
ternura, sonriente ante mis ojos; como
niña que estrena un nuevo juguete.
¡Qué fácil y cruel es olvidar el que pretendió
ser nuestro primer beso, aquel que nos
sorprendió asustados y nerviosos en una
calle innombrable! Ese beso ya se me olvidó;
desde ahora recuerdo uno apasionado que
fue a nacer en mi sofá, como el primero.
Hoy se me hizo fácil reconocer que
desde ayer tengo un nuevo vicio,
ese vicio se llama TU.
Santiago de los Caballeros
sencilla y fácil, sin prestidigitación.
Porque fácil es hablar de lo sorprendido
que me han dejado tus besos ¿Quién iba
a imaginar tanta dulzura en tus labios;
quién se atreve a hablar de mieles y rosas
sin haber probado tus besos?
¡Qué fácil se me hace hablar de alegría
después de tenerte en mis brazos!
Sencillo se me hace recordarte encima
de mí, jugando a besarme, amagando la
ternura, sonriente ante mis ojos; como
niña que estrena un nuevo juguete.
¡Qué fácil y cruel es olvidar el que pretendió
ser nuestro primer beso, aquel que nos
sorprendió asustados y nerviosos en una
calle innombrable! Ese beso ya se me olvidó;
desde ahora recuerdo uno apasionado que
fue a nacer en mi sofá, como el primero.
Hoy se me hizo fácil reconocer que
desde ayer tengo un nuevo vicio,
ese vicio se llama TU.
Santiago de los Caballeros
26/01/2009
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