lunes, 14 de septiembre de 2009

La tarea de Dios


Risas caricias y besos; se quiso llenar la noche.
Cuando ardíamos juntitos, camino al
cielo, entre alas blancas. Pero llegó el frío
de palabras ajenas que has querido atesorar y el dolor
de saber que alguien mas te llama “mi niña”.

Amor es complicado; entre sollozos profundos
no entendía porqué te amaba así. He aquí la
explicación absurda de los poetas cristianos:
amor todo lo perdona y la culpa fue del diablo.

A la hora de mi muerte, cuán difícil será
el ensamble de mi ser. Valla tarea la de
Dios: encontrar los mil pedazos de alma
en los mil besos que te di.

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